Hola Fiebruses. Llamo vehemente la atención de la Asociación Dominicana de Alzhéimer y Similares (ADAS), o del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MISPAS a través de su Departamento de Salud Mental y el programa de Adulto Mayor, el cual desarrolla el «Plan de Respuesta a las Demencias en RD», o quizás del Consejo Nacional de la Persona Envejeciente (CONAPE), para que dirijan sus ojos al golf.

En los últimos años hemos visto como muchos de los que juegan nuestra disciplina muestran un estado degenerativo de la memoria que se refleja directamente en la práctica del deporte, afectando seriamente no solo su propio juego, sino el de los demás y hasta el sistema de hándicap mismo. Deberían abocarse a una investigación para ver por qué pasa esto, pues incluso personas de poca edad muestran el mismo virus que otros de edad más avanzada: se les ha olvidado contar, sumar, y también después de las rondas, postear sus tarjetas. Pero creo que su enfermedad es un tanto selectiva: si la tarjeta presenta un alto score la postean en el carrito, antes de llegar al hoyo 19. Por el contrario, si tuvo un buen día y el score es bueno, como por arte de magia se olvidan que deben cumplir con una regla no escrita del golf y de la caballerosidad: subir sus resultados. Pero donde se pone peor el caso es mientras se juega la ronda. De la nada sale una incapacidad única de contar un número detrás del otro. No saben llevar un score de golpes pegados de manera consecutiva (1, 2, 3, 4, 5, 6, etc.), y esa incapacidad incluso se pone de manifiesto al tener que informar la cantidad de palos pegados: “deja ver, uno allí, dos allí, cuatro allí…ehhh…bogey. Cuando es alertado por parte de su compañero de juego con el consabido “cuenta bien”, como por arte de magia la capacidad de contar aparece y con ella los palos no contados, práctica que a la postre ha llevado a MUCHOS de esos infelices enfermos de la memoria a recoger un trofeo.
Los síntomas del inicio de esta enfermedad son muy visibles en la clase golfista: comienza con olvidos leves (memoria reciente) y evoluciona hacia la incapacidad de realizar tareas cotidianas (como sumar). Ma da pena tener que admitir que con un leve esfuerzo de seriedad, respeto y reglas, la solución a tan terrible mal esté tan al alcance de las manos. Pero no hay peor ciego que el que no quiere ver y la terquedad de muchos se impone, pues poco a poco van desarrollando técnicas y mañas para hacer ver su mal como algo casi normal. Afortunadamente el mal de poca memoria no lo tienen los buenos, esos que valoran este deporte por lo que es, por su herencia, por su respeto, por lo que nos enseña y lo que nos deja como seres humanos que queremos hacer las cosas bien. Así las cosas, insto a cualquier institución que pueda ayudarnos a solucionar este mal, que lo haga. Quizás como tesis tienen en las manos un posible buen caso de estudio entre los golfistas dominicanos. (Gracias FCC por la idea del artículo). * Redes: @fiebredegolf en Instagram, Facebook y X (Twitter).




