Hola Fiebruses. Vivimos en una sociedad de atajos, de contradicciones y de personas sin escrúpulos que se creen por encima de todo, y de todos. Lo vemos diariamente solo al salir de nuestras casas. El transito es un caos, pues se ha normalizado todo lo que era considerado fuera del lugar: conducir en contravía, doblar desde el tercer carril sin importar consecuencias, conducir motocicletas y camiones en los elevados y pasos a desnivel, vehículos sin luz, las motos andan por las aceras, se meten en rojo, no respetan nada, incluyendo a las autoridades que, ante la situación, han decidido asumir para ellas el disco de Shakira y se han vuelto “brutas, ciegas y sordomudas” ante una situación que arropa nuestras calles, y que dignifica y da paso a una de las asociaciones de “motoconcho” cuyo lema es “un golpe a uno, un golpe a tó”. Gente armada exhibiendo su “cachimbo”, taxistas agresivos, camioneros con malos derechos adquiridos, guagüeros que tienen agarrado al gobierno “po el pichirrí” y demás hierbas aromáticas, han tomado el país por asalto, hasta convertir nuestra sociedad en un entorno violento, sin rumbo, y con una absurda atmosfera de que, ante las autoridades, todo está bien. Es el mensaje que quienes nos gobiernan nos envían. Usted debe salir de su hogar a ser sometido diariamente por todo el que no quiere hacerlo bien, pues esa es “la norma”. Y no solo es en este gobierno. Tenemos décadas permitiendo que este país amado y respetado por todo el que viene de otros países se haya convertido en una media isla de irrespeto y de amorales que han normalizado lo mal hecho. Y no los culpo, porque si el país anda “manga por hombro” sin ningún régimen de consecuencia, seguiremos siendo “caldo de cultivo” para lo mal hecho.

Y ante todo esto, qué se espera que la gente haga en nuestro deporte? La permisividad de las bocinas en los carritos ha traído un ruido enorme en los campos (ojo…yo tengo mi bocina, pero la uso para consumo en mi carrito, no para despertar a las villas aledañas). Las malas palabras abundan, las discusiones son el pan nuestro de cada día, el desconocimiento de las reglas trae pleitos y desavenencias, y “por ahí María se va”. En un evento recién celebrado hubo una acalorada discusión que hizo que uno de los involucrados amenazara al otro con “pegarle par de tiros” y meterlo preso pues “el era militar”. Me contaron que en otro evento dos golfistas casi se fueron a las manos, sencillamente porque uno de los dos, aferrado a su verdad, se negó a firmar la tarjeta, aduciendo que el otro había anotado mal, y que se había quitado “un saco de palos” (favor buscar mi artículo de hace unas semanas sobre el Alzhéimer selectivo).

Así las cosas, el golf también se adhiere a este derrotero que lleva el mundo (sí, porque no es inherente sólo al país), y los desmanes también nos arropan como deporte. Hacia donde vamos como sociedad? Qué les espera a las generaciones futuras? Cuál es el legado que hará orgullosos a nuestros hijos? Para mí la normalización de lo mal hecho es el mayor problema, y de verdad espero que el gobierno haga algo en estos dos años que le quedan llevando los destinos del país, por el bien de todos. Se me cuidan y no recojan nada del piso, que están envenenando.
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