Hola Fiebruses. Tema escabroso del que hasta el mismo Sir Arthur Conan Doyle hubiera dudado en dárselo a resolver al mítico investigador Sherlock Holmes, porque hasta el mismo Holmes podría quedar feo. Se trata de un “crimen organizado” que se gesta por meses y del que los rastros son casi imposibles de seguir o comprobar. Es un proceso escabroso, difícil de determinar y de dar seguimiento, a menos que uno dedique todo su tiempo a perseguir al perpetrador con el fin de reunir pruebas que detonen en una condena moral, o mejor dicho, en la descalificación de torneos de mucha gente que tiene ese “modus operandi’ que molesta, irrita y causa tanto estrés en las premiaciones de eventos. Me refiero al manejo turbio del hándicap.

Decodificar la famosa salsa ¿Y cómo lo hacen? de Frankie Ruiz, es más fácil que lograr comprobar el entramado mafioso de estas personas que irrespetan a todos, no solo con sus trampas, sino con la “carita de yo no fui” con la que se paran a recibir un trofeo (yo lo veo mucho más de lo que se imaginan). Lo primero es la complicidad de su grupo normal de juego, los cuales son tan malos como el actor mismo de esta telenovela. Si el grupo ve que fulanito hizo un 75 y luego ese score no aparece por parte reflejado en sus tarjetas posteadas, deberían ser consecuentes con todos y exigir que ese o esos scores bajos aparezcan en su récord de juego. Pero no, pues son de la misma casta y entiendo que su lema es “hoy por ti, mañana por mí”. Es como el famoso “Good-Good” que hacen los bandidos que se dan gimmies de bandera y media, en el entendido de que, en lugar de ser jueces del resto del field, la componenda se queda en casa. Bajo esa complicidad es que el crimen es perfecto, pues los que lo conocen no los denuncian, ya que “manos que dan, esperan”. Luego, en la premiación, los afectados vienen a reclamar a los que llevamos la dirección técnica de los torneos.

El problema es que “en los papeles”, fulanito está bien. Tiene sus 20 rondas posteadas, con fechas correctas, y su juego refleja por ejemplo, un 15 de hándicap, cuando los que los conocen saben que es 10. Eso amigos es una ventaja de cinco golpes SIN HABER PEGADO EL PRIMER GOLPE. No hay forma de comprobarlo, no hay rastro, el tipo esta correcto en términos de lo que el torneo exige, y “colorín colorado, este cuento se ha acabado”. Ni ajustándolo pierde. Que cachaza!! Que falta de respeto a todos. Esto pasa en CASI TODOS los torneos. No lo escribo por nada en particular, sino que la práctica ya se ha vuelto tan común y popular, que caramba, llama la atención. Semanalmente me llegan las quejas y eso me movió a escribir este artículo. Ahora, pregunto yo: Qué hacemos? Cómo enfrentamos esto? Apelar a la conciencia del tramposo? Someterlos a una condena moral al recibir el trofeo en base a abucheos? Tiene el golfista local el valor de hacerlo? Creo que no, y por eso es más fácil ir donde el que organiza a buscar una solución (o a quejarse de buena o de mala manera, a veces rayando en lo ofensivo sin uno tener la culpa, y con las manos amarradas). Juzgue usted, saque sus conclusiones, y si le da la gana, coméntemelo a ver si podemos hacer algo. Nos leemos la semana próxima. * Redes: @fiebredegolf en Instagram, Facebook y X (Twitter).




