FdG

Fiebre de golf por Listin Diario: Viajes de golf, tendencia que crece en RD para compartir y competir

Las ligas, las empresas y los viajes de amigos siguen creciendo y convirtiéndose en una real opción de diversión y camaradería entre golfistas.

Hola Fiebruses. Acabo de regresar del viaje de ganadores del Torneo BM Cargo que este año fue a Utah, y allí confirmé que las experiencias que se vive en estos viajes son únicas e irrepetibles. Hablando de esto con Renato Liriano (uno de mis compañeros de villa) sobre el tema, él se animó a hacer un escrito el cual me envió y que me pareció interesante compartir con ustedes, agradeciendo a Renato permitirme publicar sus ideas. Veamos.

Screenshot

Hay viajes que se realizan con el fin de descansar o conocer lugares nuevos, y los hay de golf los cuales terminan dejando más allá de las fotos, buen golf y anécdotas entre amigos. Este viaje  empezó con maletas llenas de ropa deportiva, palos bien empacados, bromas desde el aeropuerto y esa ilusión casi infantil de jugar en campos nuevos. Todos hablaban de sus expectativas, de sus hándicaps, de quién venía pegando mejor, de las apuestas, de los matchs y, por supuesto, de quién iba a pagar la primera compra. Pero mientras avanzaban los días entre fairways, greens, bunkers y conversaciones de carrito, el viaje comenzó a recordarme algo que a veces olvidamos, y es que el golf no es sólo jugar bien, sino observar la etiqueta que trae consigo el deporte: el jugador que espera en silencio mientras otro hacía su swing, el que reparaba un divot aún sin ser suyo, el que rastrillaba el bunker con calma aunque acabara de hacer un mal golpe, el que felicitaba sinceramente a un compañero después de un buen approach o de un putt largo. También los momentos que uno ve y a veces prefiere callar: el que se desespera, el que culpa al campo, al viento o a la suerte,  el que habla durante el swing del otro, el que no arregla pitchs en el green, el que quiere ganar a cualquier costo, el que de repente sufre de “Alzheimer selectivo” cuando le toca recordar sus golpes, y hasta el que convierte la chercha en presión, cruzando esa línea fina entre la confianza y la falta de respeto. A veces pensamos que los modales son cosas antiguas, detalles de otra época. 

Grupo de ganadores, invitados especiales y sponsors del viaje de ganadores del Torneo BM Cargo posando en el Wolf Creek Golf Course en Mesquite, Nevada (Creditos J. C. P.)Pero en un viaje de golf uno se da cuenta de que siguen siendo necesarios porque la competencia sin respeto se vuelve pesada, la chercha sin límites se vuelve incómoda, y ganar sin educación pierde todo su encanto. Y es que un viaje de golf no se vive solamente en el campo. La ronda termina en el hoyo 18, pero el viaje continúa después con el almuerzo, en el regreso al alojamiento, en la conversación de la tarde, y en esa convivencia que empieza cuando ya nadie tiene un palo en la mano. Es ahí donde aparece otra parte del juego, una que no sale en la tarjeta de score pero que dice tanto o más que el resultado. Porque así como el campo revela cómo compite una persona, la casa revela cómo convive.

 

Compartir alojamiento en un viaje de golf es mucho más que dormir en el mismo lugar. Es convivir fuera del campo, conocer mejor a los amigos, compartir las historias de la ronda, reírse de los malos golpes, celebrar los buenos momentos y descubrir que muchas veces las mejores anécdotas del viaje no ocurren en el fairway, sino en la sala, en la terraza, en la cocina, o en esa conversación espontánea después de jugar. Ahí es cuando el grupo se une de verdad, donde la competencia baja de intensidad, y aparece la amistad en su forma más simple y sincera. Así que cuando esté preparando su próximo viaje, piense en estas cosas y verá que les va a ir mejor a TODOS.

* Redes: @fiebredegolf en Instagram, Facebook y X (Twitter).

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba
¿Tienes Fiebre de Golf?
Suscríbete a nuestro Newsletter
Subscribe
Pruebalo!, puedes deshabilitarlo cuando quieras.
Close