Hola Fiebruses. Para que vean que el problema del manejo indebido del hándicap es más viejo que Matusalén, les pongo por aquí un artículo que escribí en 2011 y que publiqué mientras fui editor en jefe de la revista Golf Digest en RD. Como el artículo es muy largo, favor ir a nuestra web para que lo terminen, pues por temas de espacio no cabe todo aquí.
El dilema del hándicap. ¿Realista o surrealista? Mucho se ha hablado sobre el tema de la aplicación correcta del hándicap. De manera común, la principal queja por parte de los golfistas dominicanos al final de cualquier torneo es la incorrecta aplicación del hándicap o el desconocimiento de cómo aplicarlo (con ciertas excepciones). Pero antes, veamos la respuesta a la pregunta básica que a veces la gente confunde: ¿Que es el hándicap? Según la United States Golf Association (USGA), “el hándicap es el sistema que sirve para medir la capacidad y el potencial de un jugador. Se refleja mediante un número en decimales, el cual se redondea cuando se hace la conversión al hándicap del campo”. Cuanto más bajo el hándicap, mejor el jugador. Se traduce en una cantidad de golpes de ventaja que dará un campo, o un jugador a otro jugador.
El hándicap permite que jugadores de varios niveles muy dispares puedan jugar juntos, porque al terminar un partido, cada jugador resta su hándicap de la totalidad de golpes para obtener el resultado final. De esta manera en cada partido un jugador no solo juega contra los demás en su grupo, sino también contra su propio hándicap. En otras palabras, contrario a lo que la gente cree, el hándicap no es tu debilidad ante el campo, sino tu potencial de juego. Esto es “hándicap 101”
Para que entendamos mejor, vamos a definir algunas acepciones que también traen confusión:
COURSE RATING: Es la medida del nivel de dificultad de un campo de golf para un jugador “Scratch”. Hablamos de alguien que juega en cualquier campo con 0 de hándicap. Esto no tiene ninguna relación con el par de la cancha. Hay campos cortos y fáciles con un Course Rating bajo (como el Metro Country Club), pero también hay campos larguísimos como Dye Fore en Casa de Campo, en los que la diferencia en el rating es muy amplia, y sin embargo, ambos son par 72.
SLOPE RATING: Se define como la relativa dificultad de un campo para los “jugadores bogeys” u otros jugadores con “diferentes habilidades” cuando son comparados con el Course Rating. Definidas estas dos partes claves del hándicap, vamos a entrar en materia. Aunque no hay límites para el Course Rating, la dificultad estándar es de 113. La mayoría de los campos comunes se manejan entre 55 y 155, aunque 155 desde las bases traseras (por ejemplo), es un número que convierte un campo en extremadamente difícil, al que un “Weekend Warrior” o “golfista de fin de semana” se le dificultaría hacerle par.
Para lograr obtener el Slope Rating de un campo, se toman en consideración varios aspectos: la colocación de las trampas de arena, las zonas de penalidad, el ancho y profundidad de los fairways, la distancia de las bases, la topografía del terreno, los obstáculos naturales como árboles, montañas, cañones, etc.…, el tamaño y firmeza de los greens, los cortes de rough, entre otros aspectos.
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Considerando lo que vemos en los torneos seguro que nos sorprendemos con lo que sucede en la actualidad. Gente tirando muy por debajo de su hándicap, o ganando reiterativamente (ni Tiger tuvo tanto dominio), pues muy pocos llevan el tema con seriedad. ¿Entonces…que pasa aquí en RD? ¿Somos unos fenómenos o aplicamos el hándicap como nos venga en gana? El hándicap es, ante todo, un modelo matemático. Como tal, se debe a sí mismo un mínimo de certeza y exactitud. Esta exactitud teórica es pues, su mejor cualidad y su peor defecto. Es su mejor cualidad, porque todo club o golfista que se atenga estrictamente a los requerimientos del sistema tendrá un número que será muy representativo de su habilidad relativa de juego. Siendo así, podrá entonces usarlo como herramienta para mejorar e impulsar su juego hacia un mejor hándicap. El peor defecto? Que los golfistas pretenden retorcer la verdad, buscando distorsiones voluntarias a si subo o bajo el hándicap, con fines de obtener una ventaja comparativa con sus competidores, de manera injusta y desenfadada, incluso “posteando” rondas fantasmas con altos scores para mantener alto su hándicap.
Evidentemente, hay un gran grupo de jugadores que se lo toma en serio y realmente busca que su valor represente su habilidad relativa. En estos casos, lograr mejorar el hándicap, redundará realmente en la mejora de su juego y creo que los que buscan esto son la mayoría.
A los golfistas que están fuera de este grupo mayoritario antes descrito los clasifico en dos grupos: uno es el grupo inofensivo que no tiene malas intenciones con sus actuaciones y solo le importa lo que haga él con su juego y su grupo reducido de amigos, y el otro, es el grupo que pretende hacer del sistema de hándicap un juego de idiotas. Consideran que todos somos bobos y como tal entienden que deben ganar todos los torneos ante nuestra mirada indefensa. Son los que buscan inflar su hándicap para tener una ventaja adicional y así arrasar con apuestas y torneos, como si el orgullo de ganar un trofeo inmerecido fuera vitamina para sus egos.
La triste realidad es que muchos de los jugadores que semanalmente invaden los campos participando en torneos “sociales”, (este es el único país que conozco que divide el golf entre “social” y “serio”), resultan ganadores y se paran con orgullo a recibir sus trofeos, quizás pensando que nos engañan. He llegado a la conclusión de que esos “jugadores” entienden que quienes estamos mal somos los que jugamos en serio, porque la trampa es semanal y reiterativa, y los torneos siempre están llenos. Asistiendo a los torneos, les damos la razón.
Vamos a jugar limpio. Vamos a emprender una nueva era de juego honesto en el que todos participemos en igualdad de condiciones, confiados en que el sistema de hándicap se encargará de ajustarnos a todos en el marco de una competencia justa.
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